Noches de pasión

Era un día soleado, así que decidió salir a dar un paseo por el bosque, para perderse en sus profundidades y recapacitar sobre su vida, sobre sus días.

Tenía muchas ganas de llamar a Brad, de perderse con él.

Estaba deseando volver a vivir aventuras con él. Con Brad todo resultaba tan sencillo. Encajaban a la perfección, reían, jugaban, discutían y todo lo hacían con una gran pasión que emanaba desde dentro de sus corazones.

Las mañanas podían resultar agotadoras pero perfectas y las noches…eso era otro universo paralelo al que vivían.

Sudaban cada gota de su cuerpo cuando sus cuerpos se encontraban en un vals que ambos bailaban a la perfección.

Primero le tocaba a ella llegar a ese clímax que la dejaba totalmente exhausta, él sabía en dónde tocar, cómo tocar y cómo saborear la parte más tierna de ella, para que llegado su momento, subiera hasta lo más alto.

Una vez que ella había alcanzado la cúspide, el empezaba a moverse dentro de ella con unos movimientos lentos pero seguros, llenándola por completo, hasta que él, sintiéndose totalmente fuera de control, hacía que sus movimientos fueran más y más rápidos hasta alcanzar el paraíso dentro de ella.

Después, se quedaban en silencio, un silencio cómodo que hacía que sus energías se juntaran hasta hacer de los dos uno.

©Ziortza Castro Belaunde.

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