Mi verdad sobre fluir

Toda mi vida he ido de flor en flor y no me refiero de chico en chico, sino que toda mi vida he ido saltando de una cosa a otra sin pensar, sin tener los pies bien anclados a la tierra, creyendo que eso es fluir.

Ahora me doy cuenta de que NO es fluir.

Después de mucho trabajar en mi misma, sé lo que significa fluir, dejarte llevar por la vida.

Lo primero de todo significa que tienes que tener los pies bien anclados a tierra, que sabes lo que debes hacer y cómo debes de hacerlo, que sabes lo que quieres y vas a por ello sin perjudicar a nadie y menos a ti mismo, pero siempre dejando que la vida te lleve, sin presiones.

Abriendo bien los ojos al mundo, abriendo bien los oídos, escuchando lo que el mundo tiene que decirte.

Lo segundo, saber que siempre tenemos a alguien más grande que nosotros y que si lo escuchamos, es lo que hace que nos dejemos llevar, que nos dejemos guiar, porque una vez que somos conscientes de que la tierra bajo nuestros pies es necesaria, que no podemos ni debemos flotar, es cuando estamos preparados para empezar a vivir como se debe vivir en este mundo.

Sabiendo lo que queremos pero con la ayuda de nuestro YO superior”

Es la ayuda que siempre esta ahí para y por nosotros, es la ayuda que nos hace creer en nosotros, es la ayuda que nos hace ser valientes en momentos débiles y activos en momentos bajos.

Me ha costado mucho aprender y entender esta lección.

Ahora me doy cuenta de que he estado en una nube, en mi nube.

Pero también me doy cuenta ahora de que es el momento de bajar de la nube y que las raíces que salen de mis pies se anclen muy fuerte al fértil suelo de nuestra madre tierra.

Ejemplo de la sencillez de la vida:

Qué hace un árbol, crecer ¿verdad?

Él solamente debe estar bien sujeto a la tierra por mediación de sus raíces, al fértil suelo que lo alimenta, y su crecimiento lo deja en manos de algo más grande que él. No se preocupa de nada, sabe que todo está bien, que cada segundo crece, se hace más fuerte con el alimento que le proporciona la tierra.

Pero qué pasa cuando un árbol no está bien anclado a tierra, cuando sus raíces son débiles, pues que termina muriendo, sabe que no es vida.

Extrapolarlo a los humanos.

Si pisamos la tierra bajo nuestros pies y a su vez sabemos que algo en nuestro interior tiene el poder suficiente de llevarnos por el camino adecuado para nosotros, todo se nos dará.

Eso si, todo, todo, todo, conlleva un esfuerzo, un aprendizaje, se trata de ir evolucionando.

©Ziortza Castro Belaunde- Revista ieup!

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