Sobras evolutivas

Hoy vamos a hablar sobre las sobras evolutivas que todos tenemos en nuestro cuerpo.

Si quieres saber de cuáles se tratan sigue leyendo.

No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio. Charles Darwin

Casi todas las partes del cuerpo humano cumplen una función específica para la vida cotidiana de las personas, sin embargo, existen algunas partes que se fueron descubriendo con el correr de los años y no tienen ninguna utilidad para nuestro cuerpo y se conocen como “sobras evolutivas”.

Algunas de ellas incluso se sacan por precaución como las muelas de juicio y otras cuando producen algún dolor como el apéndice.

De todas maneras, hay algunas muy poco conocidas que con la evolución del cuerpo fueron desapareciendo, así lo reveló Dorsa Amir, una antropóloga evolutiva del Boston College, en Estados Unidos, al portal Business Insider. Aunque existen numerosos ejemplos de vestigios humanos, aquí solo expondremos los más conocidos:

El apéndice: Probablemente es la parte inservible del cuerpo más conocida por todos. Las investigaciones científicas apuntan a que este órgano ayudaba en la digestión de las plantas con exceso de celulosa que formaban parte de la dieta de nuestros ancestros.

Las muelas del juicio: Su función era moler las carnes duras y los cereales crudos con los que se alimentaban nuestros ancestros. Ahora, nuestra dieta es mucho más suave y no necesitamos masticar con tanta intensidad. Tampoco nuestras mandíbulas son tan potentes como se necesitaba hace millones de años.

Músculos erectores del pelo: Un músculo encargado de erizar el pelo, lo que hoy en día conocemos como piel de gallina. Esto no tiene ninguna utilidad práctica, más allá de mostrar una sensación o un sentimiento, pero en el pasado tenía mucho sentido ya que al erizar el pelaje se conseguía capacidad de aislamiento para combatir las temperaturas o bien para intimidar a otros animales, al aumentar, aparentemente, el tamaño.

Coxis: Este hueso de nombre tan gracioso, y a cuya zona llamamos normalmente rabadilla, está situado al final de la columna vertebral. Se considera que es un vestigio del rabo que una vez tuvieron los antecesores del ser humano. Los homínidos perdieron la cola al empezar a ir erguidos, puesto que la función de equilibrio que hasta en ese momento cumplía se vió superada.

Tercer párpado: Este es un pliegue situado en la esquina interna del ojo y se parece a las membranas que tienen algunos animales como las aves, los reptiles e incluso algunos mamíferos para proteger la vista. Se usan para mantenerlos húmedos y libres de residuos, pero en el caso de los humanos apenas queda un remanente y además, no tenemos ningún tipo de poder sobre ellas.

Músculos en las orejas: Son los responsables de mover la parte visible del oído, pero muy poca gente tiene control sobre ellos. Algunos mamíferos los usan para detectar presas o depredadores y se cree que los humanos los usaban para lo mismo.

Palmar largo: No todo el mundo lo tiene, pero es un músculo que va desde la muñeca hasta el codo. Un 10% de los seres humanos ya lo ha perdido, pero antes servía para ayudar a nuestros antepasados a ejercer la fuerza necesaria para trepar árboles. Actualmente, los cirujanos lo utilizan para reconstruir otros músculos en caso de graves lesiones.

El prepucio: es la piel que recubre el glande y en otros tiempos permitía tener húmeda esa zona del pene, facilitando así la rápida penetración sin entrar en demasiados preámbulos. También lo protegía de las hierbas que podían rozar al hombre al caminar desnudo. Ahora solo sirve para sufrir alguna infección.

Cada acción humana tiene su origen, en alguna medida, en nuestro ascendente animal; seríamos criaturas frías y solitarias de ser privados de esa corriente vital. No obstante, cabe preguntarse: ¿Cuáles son los dones físicos que el hombre debe compartir con los animales y cuáles son los que lo hacen diferente?

Jacob Bronowski

Si os ha gustado la entrada dejar un comentario, podéis contar si ha vosotros os han quitado sobras evolutivas.

Para ver más entradas de Ikerne podéis pinchar aquí.

©Ikerne Rosales

Fuentes: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46922542, https://www.perfil.com/noticias/salud/9-partes-del-cuerpo-humano-que-no-sirven-para-nada.phtml y https://historiasdelahistoria.com/2017/02/22/vestigios-cuerpo-la-evolucion-las-especies-no-sirven-nada.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Revista IEUP te informa que los datos de carácter personal que proporciones rellenando el presente formulario están sujetos a las leyes de protección de datos españolas y te informamos de lo siguiente:
Responsable: Ziortza Castro Belaunde
NIF: 78885155P
Plaza San Agustín Nº7 4ºA, 48950 – Erandio (Vizcaya)
hola@revistaieup.com
Finalidad:Proporcionar información del producto o servicio que se nos solicita
Legitimación:A petición de la propia persona interesada
Destinatarios:No se ceden ni comparten datos sin consentimiento de las personas interesadas, excepto con la asesoría, entidades financieras y AAPP obligadas.
Caducidad:Mientras dure la gestión que se nos pide.
Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos hola@revistaieup.com, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control, como la Agencia Española de Protección de Datos.