Cancer de mama y Lencería Chelyma

Después de la fuerte sacudida que había tenido al ser diagnosticada y operada de cáncer de mama, Eva tenía que ocuparse de un tema muy importante del cual estaba huyendo.

Huía porque después de que le quitaran el pecho y habiendo decidido no hacerse la reconstrucción durante la operación, tenía que empezar a mirar sujetadores, ya había tocado fondo y era hora de empezar la escalada de nuevo.

Sabía que era un tema que quería evitar a toda costa, pero ella era una mujer valiente, siempre había hecho frente a todas las adversidades y no iba a dejar de lado esta.

No ores por una vida fácil, ruega por tener fuerza para soportar una difícil.

Bruce Lee

El médico le había aconsejado que hiciera deporte, eso la liberaría del estrés y le ayudaría a calmar la mente, por lo que tenía que comprarse un bañador lo antes posible y ya de paso renovar los sujetadores, necesitaba empezar también de cero con su lencería. La antigua le recordaba mucho a su vida anterior y sabía que desde el momento en que despertó de la operación tenía que volver a empezar de nuevo.

Sí, os parecerá exagerado, pero durante el recorrido que hacemos de nuestra vida siempre hay momentos en los que toca empezar de nuevo y este era uno de ellos.

En el mercado existen muchos sujetadores ortopédicos para las mujeres mastectomizadas, pero Eva, lo que necesitaba era volver a verse sexy, a sentirse mujer, ese tipo de sujetadores los llevaba desde que había salido de la sala de operaciones, así que decidió que tanto el bañador como la lencería se la compraría en Lencería Chelyma, ya había hablado con Maribel sobre este tema y ella le comentó que tenía muchas clientas en su misma situación y que buscar un sujetador para ella era el menor de los problemas.

Como aún estaba muy reciente de su operación, apenas habían pasado 6 meses, Maribel abrió la tienda para ella fuera del horario de atención al público, para que pudiera estar única y exclusivamente a su disposición, puesto que con gente entrando y saliendo continuamente la atención sería distinta, y como le dijo Maribel, nena, en estos momentos necesitamos que nos mimen.

Eva era una mujer fuerte y no era ni la primera, ni la última a la que le ocurre un cáncer de mama, pero en esos momentos la actitud de Maribel le pareció el mejor de lo regalos.

Con el implante externo en mano y con toda la tienda a su disposición empezó a probarse toda clase de sujetadores tanto deportivos, como de calle y bañadores.

Desde ese preciso momento Eva empezó a mirar su cuerpo de otra manera.

Lo que le había pasado ya no era una tragedia, sino una bendición, puesto que, si no hubiera sido por el balonazo que recibió de su hijo, quién sabe si ella en estos momentos se estuviera echando unas risas con Maribel, en una tienda abierta única y exclusivamente para ella, como si de una mujer rica se tratara, y con unos sujetadores que sentaban de escándalo.

Después del petit comité que había tenido en Lencería Chelyma, ahora le tocaba otra prueba de fuego, que era enseñarle todo a su marido y ver su cara.

Esa es otra de las pruebas de fuego a las que se enfrenta una mujer mastectomizada, la mirada de sus seres queridos.

Pero esa, es otra historia.

De las cenizas se despertará un fuego,
Una luz de las sombras brotará;
Renovada será la hoja que se rompió,
El hombre sin corona de nuevo será rey.

J.R.R .Tolkien

Para contactar con lencería Chelyma: www.lenceriachelyma.es

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©Ziortza Castro Belaunde

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